Abstract
Las tensiones geopolíticas, los aranceles, la búsqueda de resiliencia, la seguridad económica y el avance del comercio digital están redibujando las cadenas de valor, los socios y las rutas comerciales. Para Panamá, esta transformación representa una oportunidad estratégica, pero también plantea retos para su competitividad: ya no basta con ser un punto de tránsito privilegiado. En este escrito se analiza cómo la nueva geometría del comercio global impacta al país y se plantea la necesidad de fortalecer su hub logístico mediante digitalización, trazabilidad, servicios especializados, facilitación comercial y atracción de inversión.