Abstract
Las exportaciones son un motor clave para el crecimiento, la productividad y la competitividad porque amplían mercados, generan divisas y aceleran la transformación productiva. Sin embargo, el shock minero evidenció la vulnerabilidad derivada de una alta concentración exportadora. Para sostener un motor exportador resiliente, Panamá debe diversificar su canasta de bienes y aumentar el valor agregado mediante innovación, mayor procesamiento, encadenamientos y capacidades logísticas y de capital humano, aprovechando las oportunidades del nearshoring.